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La gestión de la empresa y la toma de decisiones
ha ido especializándose cada vez más
y pasa de ser un “arte”, creativo y basado
en la intuición, a ser una “ciencia”,
con procesos repetibles y medibles.
El control de gestión de la empresa, basado
esencialmente en el reporting, nos da una idea de cómo
está rindiendo la empresa actualmente, y durante
los últimos años se ha puesto mucho énfasis
en perfeccionar este control y analizar la información.
Pero empresas bien controladas, operativamente hablando,
han padecido sonados fracasos por ser incapaces de
encontrar un rumbo hacia un destino elegido. Las estrategias
que tenían estas empresas podían ser
muy claras, brillantes y diferenciadoras, pero fueron
incapaces de llevarlas a cabo.
El Cuadro de Mando Integral es un instrumento de gestión
que viene a resolver de forma directa este problema:
medir como de bien estamos ejecutando el camino marcado.
Por lo tanto, el cuadro de mando integral ya no es
sólo un conjunto de indicadores que me muestran
los síntomas vitales de la empresa, sino un
conjunto de cuadros con indicadores, personalizados
a muchos niveles de la empresa, para comunicar cuáles
son las prioridades marcadas por la estrategia actual
y cuanto nos estamos desviando de los objetivos marcados.
Se rompe contundentemente el cliché de que
el cuadro de mando es una herramienta exclusiva para
la Dirección, puesto que para traducir operativamente
una estrategia, debe alcanzar niveles más inferiores
que la Dirección, llegando muchas veces al nivel
de campo (comerciales, técnicos, producción, …)
y realmente son ellos quien ejecutan los procesos y
deben medir su rendimiento con el que espera la estrategia.
Hay quién erróneamente piensa que en
momentos de cambio no se puede implantar un cuadro
de mando, cuando precisamente un cuadro de mando sirve
de incontable ayuda para clarificar qué cambio
se espera y medir su grado de avance. En compras y
adquisiciones de empresas es un vehículo de
gran valor para definir un rumbo común. Además,
ante un cambio en las personas que forman la Dirección,
puede ser un instrumento claro de liderazgo para impulsar
un nuevo estilo de gestión.
A veces se cree que el Cuadro de Mando sustituye al
reporting, y si lo hiciera aparecerían cuadros
de mando con cientos de indicadores, totalmente inmanejables
por la persona que los recibe. El Reporting complementa
al Cuadro de Mando y sigue siendo imprescindible para
controlar los detalles de la operativa de la empresa.
El Cuadro de Mando es representado por una veintena
de indicadores, diferentes para cada persona que lo
recibe, formando una totalidad que puede albergar un
centenar o más de indicadores dada una empresa.
Está comúnmente aceptado que una persona
sólo es capaz de gestionar entre 10 y 30 indicadores,
conocerlos profundamente, conocer su comportamiento,
saber como mejorar su rendimiento y contemplar los
proyectos gestión de mejora que hay alrededor
de ellos.
Haciendo llegar el cuadro de mando a todas las personas
de la empresa, con unos indicadores cercanos a los
procesos que realizan, y con unos objetivos consensuados
con esas mismas personas, estaremos (i) comunicando
de forma muy clara qué se espera de ellos y
en qué términos, y (ii) Motivándoles
a que mejoren su actividad para superar esos objetivos.
Con el resultado de la superación de cada una
de las personas, estaremos acercando la empresa hacia
el destino elegido, hacia el éxito esperado.
Pero … ¿La dificultad para ejecutar una
estrategia no era un problema exclusivo de las grandes
empresas? Todo al contrario, medianas y pequeñas
empresas sufren igualmente estos problemas, y con el
abaratamiento de las herramientas informáticas
y la acotación de los proyectos de gestión
alrededor de ellas, es posible resolverlos con un coste
cada vez más razonable.
Falsos Mitos del Cuadro
de Mando Integral
¿Por qué debo
tener un Cuadro de Mando Integral?
Jaume Juan
Director General
Apesoft
Febrero 2005

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