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Globalización y tecnologías de la
información determinan el nuevo contexto competitivo
en el que se mueven las empresas. Hoy, han de hacer
frente a una creciente complejidad en todos los ámbitos
a la vez que han de asumir, e incluso anticipar, un
cambio constante. Gráficamente, navegamos en
ríos de aguas bravas.
Una eficaz dirección aporta orden y coherencia
a esta complejidad: establece objetivos y las fases
para alcanzarlos, busca y asigna los recursos para llevarlos
a cabo y asegura la realización del plan controlando
y resolviendo problemas.
Pero para aceptar, prever o producir cambios, a las
competencias necesarias para realizar las funciones
mencionadas, propias del directivo-ejecutivo, deben
añadirse hoy las del directivo-líder.
En definitiva, el liderazgo aporta a la dirección
el valor añadido necesario para el éxito.
Liderar una organización empieza por la tarea
de desarrollar una visión de futuro. No se trata
de una declaración de deseos o ideales, sino
que significa infundir un propósito, crear proyecciones
y estrategias a largo plazo de forma precisa, planteándose
"a dónde queremos llegar". ¿Inventar
el futuro no es el mejor modo de predecirlo?.
Mas la visión ha de ser compartida. Un líder
habla y escucha a sus colaboradores, toma en cuenta
sus aportaciones, los faculta para tomar decisiones,
así como fomenta el espíritu de equipo
y el intercambio de información, conocimientos,
puntos de vista
. Su objetivo: que todos comprendan
y compartan el enfoque perseguido y se comprometan a
su consecución.
Liderar es, además, facilitar y apoyar el desarrollo
de los colaboradores, conocerlos bien y potenciar sus
valores, animándolos a innovar y aprender. El
líder deja de ser supervisor para ser formador
y asesor.
Los resultados son el fruto de objetivos comunes, de
motivación y estímulo, de confianza y
de un proceso sistemático de mejora continua.
La dirección eficaz y el liderazgo consiguen
que los miembros de un equipo den lo mejor de sí
mismos, se empleen al límite, queden satisfechos
con lo que están realizando (hacen las cosas
porque desean hacerlas). Es satisfacción y rendimiento,
inseparablemente unidos. En esas condiciones las personas
se sienten responsables, comprometidas, se entusiasman
con el proyecto, aprenden continuamente.
En síntesis, liderazgo y dirección son
dos formas de acción diferentes y complementarias.
Ambas son necesarias para el éxito en un entorno
empresarial cada vez más complejo y cambiante.
Y ambos ejes deben ser desarrollados por las personas
que desean "gobernar" las organizaciones y
participar de manera decidida y activa en su futuro.
Por FRANCISCA GARCIA GARRIDO
Responsable del Área de Formación de Recursos
Humanos
TEA-CEGOS, S.A.
Marzo 2003

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