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En este artículo, Manuel Pérez Bujalance
profesional del departamento de Tecnología y Proyectos
de SELESTA, con gran experiencia en esta materia, nos
expone la situación de este nicho de tecnología,
que conoce bien por su participación activa en
un buen número de proyectos completados.
La clasificación u ordenación de los
datos, el sort, como decimos los informáticos,
no ofrece, en la mayoría de los casos, ningún
problema en su procesamiento. De hecho, ninguna compañía
manifiesta tener problema alguno en este proceso. Es
un trabajo tan habitual en la operación diaria,
que no nos paramos a pensar en qué porcentaje
de consumo de los recursos estamos dedicando a ello,
en el cómputo total de trabajos que día
a día se ejecutan en nuestras plataformas operativas.
En los entornos Mainframe se da como cierto que más
de un 25% del consumo de CPU se lo llevan los procesos
de ordenación que, además, suponen del
orden de un 30% de la utilización recursos de
canal en las operaciones de acceso a los dispositivos
de almacenamiento. Cifras tan importantes, han hecho
que los principales fabricantes de ordenadores, desde
hace tiempo, incorporan ayudas microcodificadas en sus
procesadores, para obtener un mayor rendimiento en este
tipo de operaciones, como factor diferenciador y para
obtener un rendimiento superior al de los competidores
cuando se comparan resultados sobre trabajo real
Ahora bien, si preguntamos a los profesionales de estas
compañías, que les gustaría mejorar,
cuando se lleva a cabo cualquier tipo de ordenación
de datos, las respuestas pueden ser variadas y, en cierta
medida, lógicas en cuanto a su planteamiento.
Que nuestros procesos de ordenación sean rápidos
en su tiempo de ejecución, que se ahorre en el
consumo de recursos empleados en la ordenación,
que exista procesamiento de ordenación de datos
en paralelo, y como último ruego, que el resto
de trabajos que se encuentran en ejecución simultáneamente,
no se vean impactados por los procesos de clasificación,
son algunas de las observaciones más frecuentes
que nos encontramos.
Como hemos mencionado al principio, queremos clasificar
nuestros datos y que el resultado de esa clasificación
sea el deseado. Hasta aquí es todo correcto pero
¿qué respuestas tenemos a todas las cuestiones
planteadas anteriormente?
La heterogeneidad de las plataformas operativas, que
hoy en día existe en cualquier sistema de información
de cierta complejidad, no disminuye la problemática
entorno a a la ordenación de los datos. Los criterios
de clasificación son prácticamente los
mismos independientemente del sistema operativo donde
se encuentren. Es más, la migración de
datos entre diversas plataformas conlleva también
el deseo de mantener la mayor trasparencia posible en
cuanto a criterios de ordenación.
Y la pregunta es, ¿es posible esto? ¿tenemos
garantías de cubrir cualquier criterio de clasificación
sea cual sea la plataforma donde resida nuestra aplicación?
¿Ya sea Mainframe, Uníx o Windows?
Incluso, en plataformas Uníx o Windows, ¿podemos
llegar a conseguir estos porcentajes de ahorro dependiendo
del la herramienta que empleemos en clasificar los datos?.
Responder afirmativamente con una certeza del 100%
quizá sea una osadía, pero no es menos
cierto que si podemos decir que nos encontramos muy
cerca de ese objetivo.
¿Cómo obtenemos el mejor rendimiento
de nuestra herramienta de ordenación de datos?
En líneas generales, no hay que ser un gran experto
para trabajar con este tipo de utilidades, pero también
es cierto que un mayor conocimiento repercute en un
mejor uso.
Pero, ¿Tenemos tiempo para profundizar en todas
las posibles ventajas que podemos obtener?, y, ¿se
reflejaría en una ganancia del rendimiento, ese
superior conocimiento de todas sus opciones? Y, por
último, ¿existe un proceso realmente de
formación de conocimiento de unos usuarios a
otros? En la mayoría de las ocasiones, lo deseado
no coincide con la realidad. Lo ideal sería disponer
de herramientas que fuera posible emplearse por todo
el mundo, sin necesidad de tener amplios conocimientos
de las mismas, y que el tiempo invertido en saber usarlas
fuera lo más corto posible.
Para finalizar, podemos afirmar que la clasificación
de nuestros datos, mejorando el rendimiento y optimizando
el uso de nuestros recursos, está en nuestras
manos. Tanto si eres un experto como si no, existe esa
herramienta de ordenación de datos, que permite
obtener todas las ventajas anteriormente mencionadas.
Acertar en la elección, es el reto.

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